Alex Quiñonez prepara su viaje a España

Agencia EFE

El velocista Alex Quiñónez, recordman ecuatoriano y figura sudamericana, comenzará en España las competencias internacionales de este año, con la mirada puesta ya en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
El deportista ya prepara maletas, pues este 26 de enero participará en la Copa del Rey de España, el inicio de un ciclo que terminará con el mundial a finales de año y del cual quiere traerse una medalla.
Corredor de 100 y 200 metros lisos desde los catorce años, Quiñónez obtuvo el reconocimiento internacional cuando quedó séptimo en la final de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ganada por el jamaiquino Usaint Bolt.
“La base de este año es la medalla de los Juegos Panamericanos, luego competir en la Liga Diamante y al final del año llegar en óptimas condiciones al mundial”, aseguró en una entrevista a Efe.
Para el atleta ecuatoriano “cada competencia es una preparatoria para los juego panamericanos”, y por eso entrena tres horas al día y suele realizar doble jornada, con un ejercicios consistentes en repasar “tramos, técnica y finalizar con pesas”.
En lo nutricional, debe mantener una dieta baja en carbohidratos y rica en frutas y verduras, explica el corredor que, tras realizarse exámenes médicos, el doctor le recomendó reducir las grasas, sales y azúcares para llegar a su peso ideal.
La próxima competición que afronta es la denominada “Copa del Rey”, en España, a la que fue invitado y para la que tiene previsto viajar entre el 20 y 22 de este mes.
En cuanto al respaldo que ha recibido del las autoridades ecuatorianas, señaló que el Plan de Alto Rendimiento concluyó en diciembre de 2018 y que sólo en marzo se conocerá el nivel de ayuda estatal.
En estos meses un atleta debe obtener financiación privada “hasta saber en qué puesto uno estará y con qué ayuda” del Gobierno contará, manifestó Quiñonez que por el momento, tiene con el respaldo del Club español “Barcelona” mientras busca otros auspiciantes.

Me tienen un poco más de respeto por la edad y por los logros alcanzados, pero para mí todos somos iguales y les enseño a tomar las cosas con calma y a entrenar para ser grandes”, expresó.
Según él, su mayor triunfo ha sido llegar a los Juegos Olímpicos de 2012 en la capital británica, que recuerda como una de las carreras “más duras” de su vida debido a la presión y a los nervios que experimentó.
Ahora me dan nervios, pero ya tengo más madurez y sé que todos somos iguales, siempre que me paro en una pista pienso en que debo sacar al Ecuador adelante y dar lo mejor de mí”, agregóó.
Pese a que llegar a ser el séptimo corredor más rápido del mundo le “cambió la vida”, afirma que sigue siendo el mismo y agradece ese honor a su equipo de trabajo formado por “compañeros, entrenador, mánager, doctores y familiares”.
El velocista ecuatoriano confesó que el pasado año fue “uno de los mejores” y promete seguir esforzándose para que 2019 “sea mucho mejor”. “No puedo prometer ganar los Panamericanos, pero voy a trabajar muy duro y daré todo de mí ya que no tengo miedo a nada, me paro donde sea y salgo a correr, así me ganen. Doy lo mejor de mí cada día”, concluyó.

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