Bobby Morrow, leyenda del sprint y sus rivales sudamericanos

A la edad de 84 años, este 30 de mayo, ha fallecido uno de los mejores sprinters de todos los tiempos: el estadounidense Bobby Morrow. Fue el campeón olímpico de los 100 y 200 metros llanos, y la posta 4×100 en los Juegos Olímpicos de Melbourne, en 1956, un “triplete” que sólo han conseguido otros tres atletas en la historia de los Juegos. Nada menos que sus compatriotas Jesse Owens (1936) y Carl Lewis (1984) -quienes también triunfaron en salto en largo- y el jamaiquino Usain Bolt (2012, 2016).

Morrow, cuya soltura para correr lo distinguía en las pistas, tuvo una trayectoria muy breve en el atletismo, pero igualmente eficaz. Y en aquellos Juegos de Melbourne, donde fue el gran protagonista, varios atletas sudamericanos tuvieron la posibilidad de competir con él. Uno de ellos fue el brasileño José Telles da Conceicao, quien estuvo entre los finalistas de los 200 metros.

Nacido el 15 de octubre de 1935 en Harlingen, Texas, era hijo de un propietario de plantas de algodón (donde él también trabajaría posteriormente). Morrow practicaba fútbol americano pero ya en el turno universitario -en el Abilene Christian College- se inclinó por el atletismo y enseguida demostró sus condiciones, bajo la guía técnica de Oliver Jackson.

Su temporada de 1956 fue realmente notable. El 19 de mayo, en Houston, igualó el récord mundial de los 100 metros con 10s2, que volvió a lograr al mes siguiente en el Campeonato Nacional (AAU) en Bakersfield. A pesar de que los Juegos Olímpicos se realizaban en noviembre, los famosos y competitivos “Trials” estadounidenses mantuvieron su fecha de programación para fines de junio, en el Memorial Coliseum de Los Angeles. Allí, en las semifinales de los 100 metros, Morrow volvió a marcar 10s2 en los 100 meros y se impuso en la prueba decsivia -en la que se quedaron afuera varios favoritos- por delante de Ira Murchison y Thane Baker. También encabezó los 200, superando a dos de los medallistas olímpicos de Helsinki: Thane Baker y Andy Stanfield (el campeón).

En las semanas previas a los Juegos, Morrow sufrió un virus (palabra maldita entonces, y mucho más hoy) que le hizo perder entre 3 y 4 kg. de peso, pero no obstante llegó a punto para la competición en Melbourne. Entre los que no habían clasificado se encontraban sus compatriotas Willie Williams (autor del primer 10s1 oficialmente homologado, en agosto en Berlin durante los Juegos Militares) y Leamon King (que igualó dicho récord a fines de octubre en Ontario y que sólo pudo acudir a los Juegos para el relevo corto).

En la primera vuelta de los 100 metros se quedaron afuera los sudamericanos como Jorge Machado Barros (Brasil, 10s9), Rafael Romero (Venezuela, 10s9) y Clive Bonas (Venezuela, también 10s9). Morrow igualó el récord olímpico de 10s3 en los cuartos de final y volvió a hacerlo en las semis, mientras su compatriota Ira Murchison -otro que había logrado 10s2 ese año, turnándose con Morrow en la tabla de récords- se alzaba en la otra semifinal.

La prueba decisiva se corrió el 24 de noviembre de 1956 con un fuerte viento en contra, apuntado en 2,5 ms, aunque algunos estudios indican que fue aún mayor. Morrow se impuso con absoluta claridad, más de dos metros, sobre su compatriota Thane Baker, pero los cronómetros manuales dieron 10s5 para ambos (el electrónico, difundido mucho después, marco 10s62 y 10s77 respectivamente). Hec Hogan, un australiano, evitó que los estadounidenses coparan el podio y le dio a su país su primera medalla olímpica en los 100 metros desde el año 1900. Y Murchison, quien medía apenas 1,62 m. pero exhibía un tremenda fortaleza, fue cuarto, en ambos casos con 10s6.

Para los 200 metros se habían inscripto cuatro sudamericanos: el venezolano Apolinar Solórzano fue descalificado en su serie, mientras que Rafael ROmero quedó tercero en la suya con 21s8 (los tiempos electrónicos revelaron después que le correspondía el segundo lugar y el pasaje a cuartos). El brasileño Jorge de Machado Barros pudo avanzar a cuartos, al igual que su compatriota José Telles da Conceicao. Este -uno de los más notables atletas del historial sudamericano- había logrado la medalla de bronce en los Juegos anteriores… pero en salto en alto. Ahora brillaba en las pruebas de velociadd.

Telles siguió su avance en cuartos con 21s3, en tanto Machado Barros quedaba eliminado. Y en la primera semifinal, Telles (21s4) consiguió el tercer puesto y su pasaporte a la prueba decisiva, escoltando a los norteamericanos Baker (21s1) y Morrow (21s3).

Esta final, a diferencia del hectómetro, se corrió sin viento y Morrow tuvo otra espléndida performance: sus 20s.6 igualando el récord mundial y significaron el nuevo récord olímpico. Y ahora sí, los estadounidenses concretaron el 1-2, con medalla de plata para Stanfield (el campeón de Helsinki) en 20s7 y bronce para Backer con dos décimas más. Telles da Conceicao terminó sexto con 21s3, precedido por Mike Agostini (Trinidad Tobago, 21s1) y Boris Tokariev (Unión Soviética, 21s2).

La cosecha de Morrow se completó al rematar la posta 4×100 con 39s.5, mejorando en tres décimas el récord mundial que otro equipo del mismo país -con Jesse Owens en sus filas- había logrado dos décadas antes en los Juegos de Berlin.

Morrow retuvo sus títulos nacionales en 1957 y 1958, además de igualar la marca mundial de las 100 yardas en 9s.3 en Austin (14-6-57), prueba en la que también llegó a correr 9s1 con fuerte viento a favor (4-6-55 en Abilene). También se anotó otras tres marcas mundiales con el relevo 4×200.

Pero a fines de 1958 decidió retirarse del atletismo. La “llama” volvió a encenderse para 1960, corrió nuevamente en 10s2 -a esa altura el récord ya se había colocado en 10s0- pero una lesión le impidió participar en los Trials para los Juegos de Roma. Y allí sí, se retiró definitivamente. Se diplomó en Educación Física en su Universidad, entrenó a varios atletas de primer nivel -como Jim Hines, el autor del primer 9s.9 en la historia de los 100 metros y campeón en México- pero también trabajó en la empresa familiar. Sports Illustrated lo había proclamado “Deportista del Año” en aquel memorable 1956 y luego recibió todos los honores por su gesta olímpica.

Foto: World Athletics

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on whatsapp

Georni Jaramillo retornó a Venezuela

El campeón sudamericano del decathlon, Georni Gregorio Jaramillo y su entrenador, Eladio Farfán, ya se encuentran de nuevo en su país, Venezuela, tras ser repatriados