Confederación Sudamericana De Atletismo

Edith Noeding, la dama de oro del atletismo peruano

Consudatle / Figuras en el recuerdo

Edith Renata Noeding fue una de las más importantes atletas en la historia peruana, recordada fundamentalmente por su medalla de oro en los 100 metros con vallas durante los Juegos Panamericanos de México (1975) y por su múltiple despliegue en las pistas, allá por la década del 70.

            Edith representó a Perú en dos ediciones de los Juegos Olímpicos (1972 y 1976). Había debutado en los Campeonatos Sudamericanos de mayores poco antes de cumplir los 15 años (Quito 1969) y obtuvo numerosos títulos a nivel sudamericano y bolivariano. Tuvo que retirarse joven –en 1978- debido a una lesión en la columna.

            Su marca de los 100 metros con vallas con 13s.56, lograda en aquellos Juegos en México, recién pudo ser superada como tope peruano 41 años después, por la actual recordwoman, Diana Bazalar.

            Edith Estudió en el Colegio Alexander von Humboldt, de Lima, donde también hizo ballet clásico y egresó en 1972. Licenciada en Educación Física, también estudió en la Universidad Tecnológica de Munich. Casada con el empresario Lars Stimman, tiene tres hijos (Alexander, Matthias y Sebastian). Ejerció distintos cargos a nivel municipal y nacional en el deporte peruano.

Sus mejores marcas personales

100 metros llanos: 12s.14 (el 20-10.77 en los Juegos Bolivarianos de La Paz)

200 metros llanos: 24s.17 (el 16-10.75 en los Juegos Panamericanos de México)

100 m. con vallas: 13s.56 -0.3 (el 19-10.75 en los Juegos Panamericanos de México)

Salto en alto: 1.70 (el 21-6-75 en Lübbeck, Alemania)

Salto en largo: 6,10 (el 16-10-75 en los Juegos Panamericanos de México)

Indoor

60 metros con vallas: 8s.53 (el 6-2-75 en Dortmund)

Sus récords sudamericanos en 100 metros con vallas

Electrónico

14s.20 el 1-3-73 en Ciudad de Panamá

13s.62 el 15-10.75 en Ciudad de México

13s.59 el 18-10.75 en Ciudad de México

13s.56 el 19-10.75 en Ciudad de México

Manual

14s.1 el 25-6-72 en Berlin

14s.1 el 27-2-73 en Ciudad de Panamá

13s.9 el 17-4.74 en Santiago de Chile

13s.8 el 13-7-74 en Troteberg

13s.7 el 14-6-75 en Lauf

Campaña internacional

1969

Campeonato Sudamericano en Quito: 3ª. en posta 4×100 (48.6) / 5 en serie de 80 metros con vallas (12s2)

1970

Juegos Bolivarianos en Maracaibo: 2ª. en 100 m vallas (15s.1) y pentathlon (3.824 puntos), 3ª. en salto en largo (5.48), 4ª. en posta 4×100 (48.6)

Campeonato Sudamericano Juvenil en Cali: campeona en 100 m vallas (14s7), 2ª. en 100 metros llanos (12s5) y largo (5.55), 6ª. en posta 4×100

1971

Campeonato Sudamericano en Lima: 2ª. en pentathlon (3.635 puntos) y posta 4×100 (47s.6), 3ª. en salto en largo (5.58), 4ª. en 100 metros con vallas (14s9)

1972

 Juegos Olímpicos en Munich: 24ª. en pentathlon (3.870 puntos)

Campeonato Sudamericano Juvenil en Asunción: campeona en 100 m vallas (15s0), pentathlon (3.42 puntos) y posta 4×100 (49s.4), subcampeona en salto en largo (5.63)

1973

Juegos Bolivarianos en Ciudad de Panamá: campeona en 100 m vallas (14s20), largo (6.00w) y pentathlon (3.991 puntos), 2ª. en posta 4×100 (47s.5)

1974

Campeonato Sudamericano en Santiago: campeona en 100 metros con vallas (13s.9) y pentathlon (4.170 puntos), 2ª. en posta 4×100 (47s.5), 3ª. en salto en largo (5.91)

1975

Juegos Panamericanos en México: medalla de oro en 100 m vallas (13s.56 -0.3 RSA), 4ª. en pentathlon (4257 puntos)

1976

 Juegos Olímpicos en Montreal: 5 en serie de 100 m vallas (14s14) / ab. Pentathlon

1977

Juegos Bolivarianos en La Paz: campeona en 100 m. vallas (13.80w) y posta 4×100 (47.62), 2ª. en 100 metros llanos (12s.14) y salto en largo (5.99)

Campeonato Sudamericano en Montevideo: campeona en 100 metros con vallas (14s.47)

La hazaña en México 1975

Por Carlos Batalla / Diario El Comercio

El domingo 12 de octubre de 1975 se inauguraron los VII Juegos Panamericanos en la Ciudad de México, con 33 delegaciones nacionales. La peruana, formada solo por 20 deportistas, estuvo encabezada por el joven nadador Ernesto Domenack. La delegación nacional desfiló sin los acostumbrados ponchos, que los atletas peruanos habían lucido en los juegos anteriores en Cali 1971 y en las Olimpiadas de 1968 también en México. El periodismo internacional resaltó esa falta de la curiosa vestimenta.

   Varios deportistas peruanos no desfilaron por tener que participar al día siguiente o estar con pequeñas molestias físicas; pero sí lo hizo Edith Noeding, con una decisión y alegría que se reflejaban en su rostro. Las competencias panamericanas se abrieron, como era tradicional, con las pruebas clasificatorias de atletismo. Edith estaba preparada para lo que viniera durante esa semana, la cual le depararía grandes emociones y una medalla de oro.

   Desde la niña que empezaba a entrenar y también a jugar en los parques y calles de Miraflores y San Isidro en los años 60, hasta la mujer atleta de 20 años que hizo historia en 1975 en los Juegos Panamericanos de México, Edith Noeding siempre parecía estar convencida de ser capaz de todo.

   Su nombre completo es Edith Renate Anita Noeding Koltermann, más recordada y admirada por el Perú como Edith Noeding (Lima, 1954), la “Gacela de oro” que dejó a todos anonadados en México 75, tras su victoria indiscutible en la carrera final de los 100 metros con vallas, el domingo 19 de octubre de 1975.

   Luego de la inauguración, las distintas especialidades iban debutando de a pocos, pero con el atletismo arrancó todo. Edith no dejaba de pensar en su debut, que sería el miércoles 15 de octubre, el mismo día de la primera final de la Copa América en Bogotá, entre Colombia y Perú (donde venció el local 1 a 0). Ese mismo día fue el estreno de la selección peruana de vóley, en ese entonces subcampeona panamericana, ante su similar de Canadá.

   La “Gacela de oro” empezó ese 15 de octubre con la primera prueba del pentatlón, una competición durísima de cinco pruebas en total. La primera jornada intervino en 100 m con vallas, lanzamiento de bala y salto alto. Al día siguiente, 16 de octubre, realizó las pruebas de salto largo y cerró con los 200 metros planos. En esa competición, que ubicaba a las mejores atletas del continente, mandaban históricamente las estadounidenses y canadienses. De esta forma, Edith buscaba, en principio, el bronce, el tercer lugar como mínimo.

  En las pruebas del pentatlón, Edith Noeding marcó en su especialidad de 100 m con vallas un nuevo récord sudamericano manual con 13.6 segundos (el anterior era 13.7). Tomó la punta del pentatlón por el momento, pero tuvo una modesta intervención en salto alto y una mala performance en lanzamiento de bala. En esta última solo llegó a los 10.12 m, inferior en casi dos metros a las marcas que había establecido en sus prácticas, donde hizo 12 m. El motivo se supo horas después: fue una lesión leve en la muñeca derecha que contrajo en el último entrenamiento. Ese día acabó en el sexto lugar del pentatlón. Se sentía derrotada.

El 16 de octubre, durante el segundo día del pentatlón, Edith sentía incluso que la brasileña Conceicao Geremias le podía quitar su título de mejor atleta latinoamericana. Con esa motivación fue concentrándose y mejorando su participación en salto largo, siendo tercera con 6.10 m, superando su anterior marca de 6.02 m; asimismo, en la prueba de 200 m planos logró una victoria con 24.1 segundos, consiguiendo con ello un nuevo récord nacional. Así, si bien no obtuvo el tercer puesto en el pentatlón, sí le aseguró el cuarto lugar y la mejor ubicación como la atleta más completa de Latinoamérica. La brasileña Geremias quedó relegada al quinto lugar. Edith ya estaba enfocada en mejorar y tentar el podio.

   La atleta peruana ya estaba mentalmente fuerte. Había ganado, sin atenuantes, a todas las participantes en dos de las cinco pruebas del pentatlón: 100 m con vallas y 200 m planos. Además, había batido el récord sudamericano de la prueba de 100 m con vallas; y los récords nacionales de salto largo y también de los 200 m planos. Edith había mejorado sus marcas de las Olimpiadas de Munich.

La gran carrera de 100 m con vallas

Luego del sueño irrealizable de ganar el pentatlón, llegaron los momentos decisivos de las prueba para los 100 m con obstáculos, en que Edith Noeding, de 20 años, haría historia en el Perú. Y es que no era una de las favoritas, por más que hizo un buen tiempo en esa prueba dentro del pentatlón. Las especialistas eran las estadounidenses y canadienses, y hasta las cubanas y jamaiquinas, cuyos tiempos eran algo mejores que el de la peruana.

   El entrenador alemán del equipo peruano, Karl Rauh, era optimista. Creía en que Edith Noeding daría la sorpresa, que clasificaría a la final y que, con suerte, las series la beneficiarían. El sábado 18 de octubre de 1975 corrió en las clasificatorias para la final. Lo hizo con éxito, batiendo el récord sudamericano con 13.59 segundos. Su tiempo en la segunda serie fue el mejor tiempo de las tres series, pues en la primera, la norteamericana Debra La Plante ganó con 13.7, y en la tercera, la cubana Marlene Elejalde logró el primer lugar con 13.9. Pero la norteamericana La Plante y la canadiense Bradley habían hecho un mejor tiempo antes. Se esperaba una dura lucha con la peruana en la final de esa prueba al día siguiente.

   Llegó la tarde del domingo 19 de octubre de 1975, en el Estadio Olímpico de México. Minutos antes de esa carrera final de los 100 m con vallas, los ojos claros de Edith brillaban y dejaban traslucir su ansiedad. Una compañera de pista, la brasileña María Luiza Domingos Betioli, le dijo algo que le ayudó a recuperarse de una inesperada sensación de pesadez en las piernas: “Tranquila Edith, tienes el mejor tiempo”, le dijo, a mitad de la caminata rumbo a la partida. La peruana había clasificado a la final con 13.59 segundos y, en efecto, era el mejor tiempo de ese grupo finalista.

   Con el número 527 en el pecho y sus ligeros 55 kilos para una mujer de 1.72 m, la “Gacela de oro” salió disparada como una saeta superando cada una de las 10 vallas en su corto camino de 100 metros, con una velocidad inalcanzable para sus competidoras. La que más cerca estuvo de alcanzarla fue la atleta norteamericana Debra La Plante. Pero Edith Noeding voló y llegó en 13.56 segundos, estableciendo, de un día para otro, un nuevo récord sudamericano. Aun hoy es la mejor marca nacional en esa especialidad.

   Desde el carril número uno sus pasos y saltos en cada valla fueron sencillamente sensacionales. Hubo una salida falsa, la de la norteamericana Patrice Donnely, pero en la segunda salida buena la peruana tomó la punta que mantuvo con solvencia hasta los primeros 70 metros, pero en esos últimos 30 m La Plante se acercó peligrosamente. Sin embargo, nuestras campeona mantuvo el paso fuerte y veloz y nadie ya pudo alcanzarla. Su “rush” final fue impresionante. El oro era suyo. Dejó como segunda a La Plante, que hizo 13.68 segundos; y en el tercer lugar, a la cubana Marlene Elejalde con un tiempo de 13.80. Lo único que no pudo superar Edith fue la marca panamericana de la norteamericana Patty Johnson en Cali 71, donde esta hizo 13.4 segundos.

   Una foto hermosa nos deja apreciar a la “Gacela de oro” cantando el himno nacional interpretado por la Banda del Ejército Mexicano. Edith estaba en la cima del podio y miraba con orgullo cómo flameaba la bandera peruana. Segundos antes había recibido la medalla de manos del coronel Hernán Alzamora, jefe del equipo nacional, quien estaba tan o más emocionado que ella. Luego, se la observó con una sonrisa total cuando caminaba hacia la sala de conferencias para reunirse con los reporteros de todo el mundo.

Ante los reporteros declaró: “Desde que salté la primera valla pensé que podía ganar, ya que lo hice justo para mantener mi ritmo e ir aumentando mi velocidad”. Al regresar al Perú, recibió por tercer año consecutivo la consideración de la “Deportista del Año 1975” y también, por supuesto, los Laureles Deportivos. Su nombre figura desde entonces en el frontis del Estadio Nacional.

    Los Juegos Panamericanos de México 1975 serían inolvidables para el deporte peruano, pero especialmente para el atletismo nacional, y es que debieron pasar 24 años para que una atleta peruana obtuviera de nuevo una medalla de oro: en 1951, Julia Sánchez ganó los 100 m planos; y también en esos mismos Juegos Panamericanos de Buenos Aires, Edwin Vásquez, en tiro, logró la misma hazaña.

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