El adiós a una notable campeona: Marlene Ahrens

Ante el fallecimiento de Marlene Ahrens la Presidencia de la CONSUDATLE ofrece las condolencia a todos los familiares, amigos y colegas y decreta Luto Oficial en el Atletismo Sudamericano por el período de 3 (tres) días.

Fue una de las más notables deportistas chilenas de la historia –única en alcanzar el podio olímpico- y una de las más grandes atletas del historial sudamericano. Fundamentalmente, por aquella medalla de plata en el lanzamiento de jabalina en los Juegos Olímpicos de Melbourne, en 1956, que la convirtió en la segunda personalidad del atletismo de su país en llegar al podio del acontecimiento máximo, luego del subcampeonato del maratonista Manuel Plaza en 1928. Y fue aquel resultado, aunque llegarían muchos más como los dos títulos panamericanos y los cuatro sudamericanos, para que Marlene se convirtiera en referente del deporte de su país, pese a afrontar una época de grandes dificultades y escasa competencia.

            También padeció severas lesiones y, no obstante, siempre se sobrepuso con su espíritu y su tenacidad. Marlene Ahrens ha muerto este jueves 18 de junio por una insuficiencia cardíaca. Helio Marrinho Gesta de Melo, titular de Consudatle, emitió la nota de condolencia de toda la familia del atletismo sudamericano.  “Su recuerdo será una inspiración para todas las mujeres deportistas”, afirmó la ministra de Deportes chileno, Cecilia Pérez. Y el Comité Olímpico de Chile señaló que “su ejemplo de talento, perseverancia y bondad nunca será olvidado”.

                                               …

            Había nacido en Concepción, el 27 de julio de 1933. Alguna vez contó que sus padres la llamaron Marlene porque admiraban a la Dietrich…, pero ella se inició en múltiples actividades deportivas en el Club Manquehue, entre gimnasia, vóleibol, hóckey. Cursó el secundario en el colegio Monjas Inglesas, en Viña del Mar y sobre su acercamiento al atletismo contó: “Un día estaba en la playa con mi novio. El me vio arrojando piedras al mar. Y tuvo la intuición de recomendarme a los profesores de atletismo del club para que me dedicara a los lanzamientos”. Su novio, y luego esposo, era jugador de hóckey del mismo club, Jorge Roberto Eberspeger. El la presentó a su entrenador del Manquehue, Walter Frisch, pronosticándole el gran futuro de jabalinista para Marlene.

            Ahrens debutó en los Campeonatos Sudamericanos en 1954, en Sao Paulo, donde consiguió el segundo puesto con 41,68 m., muy cerca de la brasileña Anneliese Schmidt (42.07). Por el embarazo de su primera hija, Karin, se alejó de los entrenamientos pero retornó a principios del 56 y el 17 de marzo, en Santiago y durante el Campeonato Nacional, se apoderó del récord sudamericano con 47,64 metros, superando los 43.43 que la uruguaya Estrella Puente había logrado en los Panamericanos de México. “Es un regalo para ti”, le expresó a su padre Jorge Germán, quien junto al esposo de Marlene, la habían estimulado para seguir en el atletismo y le habían regalado una jabalina importada de EE.UU. en la Navida previa. Durante el Campeonato Sudamericano al mes siguiente, en el mismo escenario del Estadio Nacional, volvió a batir el récord con 48.73, obteniendo así su clasificación para los Juegos.

            Melbourne representó la cumbre de su campaña. Aunque no figuraba entre las favoritas, ocupó el quinto lugar de la fase clasificatoria con 46.19 y se instaló entre las finalistas en el Melbourne Cricket Club. La triunfadora fue Inese Jaunzeme, oriunda de Letonia y representante de la entonces Unión Soviética, quien mostró su dominio desde el primer tiro con 51.63 y cerró con 53.86, estableciendo el récord olímpico. Ahrens tuvo una serie pareja 47.47, récord sudamericano de 49.36, 44.68 y 46.30, hasta que en su quinto lanzamiento superó por primera vez los 50 metros: fueron 50.38 m, que le dieron la medalla de plata, diez centímetros por delante de la otra soviética, Nadieza Koniajeva. Ahrens se despidió con 39.31, mientras que en el cuarto puesto quedaba la defensora del título y bicampeona europea, la checa Dana Zatopková con 49.83. Esta, esposa del legendario Emil Zatopek, pudo retornar al podio olímpico cuatro años más tarde con medalla de plata.

            Jaunzeme fue la primera deportista de Letonia en conquistar un oro olímpico, algo que luego conseguirían otros notables lanzadores de jabalina como Janis Lusis y Dainis Kula. Se diplomó en medicina y –al igual que Marlene Ahrens- alcanzó un cargo directivo en el olimpismo de su país, cuando este se independizó a principios de los 90. Koniajeva, la otra integrante del podio en tierra australiana, había dominado el escenario de jabalina, alcanzando el récord mundial de 55.48 m.

Fueron unos Juegos inolvidables para el deporte chileno ya que, además del subcampeonato de Ahrens, tres boxeadores de ese país también alcanzaron medallas de plata y bronce: Ramón Tapia, Carlos Lucas y Claudio Barrientos.

            El registro de Ahrens en Melbourne fue imbatible como tope sudamericano por casi dos décadas, hasta que la brasileña Marli dos Santos lo llevó a 51.56 m, el 25 de mayo de 1976 en Rio de Janeiro. Y otras dos décadas después, en 1999, se modificó el implemento, comenzaba otra historia en la especialidad…

            Aquella actuación olímpica había ubicado a Marlene Ahrens como una figura principal del escenario sudamericano y fue imbatible en nuestros campeonatos: 43.85 en Montevideo (1958), 42.85 en Lima (1961) y 44.67 en Cali (1963) para totalizar así cuatro títulos, cifra sólo igualada en lanzamiento de jabalina por la brasileña Alessandra Nobre Resende entre 2005 y 2009. Ahrens también conquistó el título del Campeonato Iberoamericano de Madrid, en 1962, y las medallas doradas en los Juegos Panamericanos de Chicago (1959) con 45.38 y Sao Paulo (1963) con 49.43, superando en ambas citas a las fuertes duplas estadounidenses. También volvió a instalarse entre las finalistas olímpicas en Roma, aunque allí el standard femenino ya se había elevado, Marlene sufría un problema de salud y quedó 12ª. con 47,53 metros.

             “Se suponía que para esos juegos debería haber estado en mejores condiciones, más madura ya con 27 años, pero no quería ir porque no me preparé bien. Estaba esperando a mi tercer hijo, teniendo una pérdida, entonces dejé de entrenar, lógicamente. Sicológica y físicamente estaba mal. Pero la Federación Atlética y el COCh querían llevarme como fuera. Les dije: ‘No estoy capacitada y quiero ir a ganar, pero no estoy para lanzar más de cincuenta metros’. Faltaban tres meses cuando los dirigentes me pidieron ir, muy poco para entrenar para un acontecimiento mayor. ‘Si no me creen –les dije también-, háganme una prueba de suficiencia y verán en qué condiciones estoy. La responsabilidad será de ustedes’. Después de tanta insistencia, lancé 45 metros aproximadamente, y en Roma, donde lancé unos tres metros más, quedé undécima”, contó.                 

            Su campaña se detuvo en 1964 después de controversias con su Federación y el Comité Olímpico nacional, que quedarían superadas mucho después. Aquel mismo año había incursionado e lanzamiento de bala, alcanzando una marca de 13,04 m, muy valiiosa en su época.  Pero, por otra parte, Ahrens se destacó en varios deportes más. Se dedicó intensamente al tenis y alcanzó al título nacional de dobles junto a Omar Pabst en 1967. Y en 1995, a los 62 años, retornó a los Juegos Panamericanos en Mar del Plata… ahora en equitación, participando en la prueba de adiestramiento. Y siguió en este deporte por varias temporadas más, era una conocida amazona del Cub de Polo San Cristóbal, donde también hacía gimnasia acuática y bridge.. De su matrimonio con Jorge Roberto Ebensperger tuvieron dos hijos: Roberto y Karin, destacada periodista. También Marlene Eguiguren, hija de Karin y nieta de la subcampeona olímpica, es una conocida periodista en Chile.

En una de sus últimas entrevistas recordó que “estar en los Juegos Olímpicos, entre los mejores del mundo y representando a su país, entre miles de deportistas conviviendo en una villa olímpica, es una experiencia maravillosa. Lamentablemente, es un evento que sólo podemos disfrutar cada cuatro años. En mi caso, haber sido la primera mujer chilena en marchar con nuestra bandera en dos ocasiones seguidas es un gran orgullo, y haber obtenido una medalla, otro orgullo. Y lo de la única mujer en subirse a un podio, no lo pienso mucho, con tanta actividad casi ni me acuerdo. Pero es comprensible que me lo recuerden siempre, aunque no le encuentro el chiste. No ando pensando en mi logro de subcampeona olímpica”.

            La Consudatle homenajeó a Marlene Ahrens en su gala de Manaus y allí Ahrens pudo reeencontrarse con otras de las atletas sudamericanas que, hasta aquel momento, habían llegado al podio olímpico como Noemí Simonetto y Ximena Restrepo. Durante un período de dos años, entre 2000 y 2002, fue vicepresidenta del Comité Olímpico de su país. Y en 2016, al cumplirse las seis décadas de su hazaña en Melbourne, el entonces ministro de Deportes de Chile, el ex gran atleta Pablo Squella, también la homenajeó y la definió como “icono y gran ejemplo del olimpismo”.

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