El gran momento del velocista Alex Quiñonez

Diario El Universo

El velocista ecuatoriano Álex Quiñónez volvió a destacar en el atletismo internacional al ganar la medalla de oro en los 200 metros planos de los Juegos Panamericanos Lima 2019. Su regreso al podio en un evento del ciclo olímpico le permitió entregar otra presea dorada a Ecuador en el medallero general

Alex habló con El Universo sobre sus planes.

¿Fue una revancha personal volver al podio en los Juegos Panamericanos?

Sí. Estos fueron mis terceros Panamericanos. En el primero (Río de Janeiro 2007) llegué a la final, en el segundo (Guadalajara 2011) no llegué a la final y luego vino mi retiro (viajó a Toronto 2015, pero no pudo competir porque la organización bajó los cupos y afectó a Ecuador). Ahora sí se dio la medalla de oro.

En el 2011 usted finalizó en séptimo lugar con Usain Bolt en la pista, pero luego se perdió deportivamente, ¿qué pasó?

Bueno, ese tema prefiero no tocar. Quedó en el olvido. Lo único que quiero decir es ya estoy aquí, ahora esta es una nueva etapa y hay que vivirla.

Ahora la gente en Ecuador espera que siempre gane.

Estamos trabajando muy duro para eso, hemos dejado lo mejor cada día, luchando para conseguir cosas buenas.

¿Ganar en los 200 metros fue el resultado de no haber participado en los 100?

Claro. Pensamos dar lo mejor aquí y por eso no quisimos correr los 100, para no arriesgar y llegar muy bien a esta prueba.

En la fase clasificatoria llegó casi trotando.

Llegamos a la clasificatoria y vi la posibilidad de estar primero, entramos primero y aflojamos para guardar fuerzas para la final.

¿Cuál fue el rival más fuerte que tuvo aquí?

Yo mismo. Por la presión que tienes arriba, toda la presión de la gente que está mirando, de toda la gente que está pendiente de lo que vas a hacer. Estamos presionados antes de llegar a la pista y competir. Para mí, esta fue una presión más grande que competir en la Diamond League, donde uno llega, se para y sales a correr. Es una sola carrera, pero aquí todo un país te está viendo. Nadie me ha visto en una Diamond League como me vieron ahora (en Lima).

¿Y qué tal la experiencia en la Diamond League?

Esas son las mejores carreras que hay. Es una cosa muy grande, es casi como competir en un Mundial, lo bueno es que es una sola carrera y tienes que dar todo.

Ahora hablemos del camino a Tokio 2020.

No estoy pensando en Tokio todavía. Yo lo que pienso es en la Diamond League, me falta una carrera (en París) y la final que será en septiembre. Quiero pensar en eso primero, luego en el Mundial de Qatar, después de eso tomaré unas vacaciones y de ahí pensaré en el camino para Tokio.

Antes hubo quejas por falta de apoyo, ¿hoy cómo marcha eso?

La verdad que yo no quiero tocar ese tema. Cada uno ve cómo se mueve, yo sé que falta mucho más apoyo y cada uno tiene que darse cuenta de lo que está haciendo. Nosotros (los deportistas) damos todo el esfuerzo para salir aquí, ya eso es cosa de ellos (dirigentes y autoridades). Cada uno tiene que hacer su trabajo, yo lo que digo es que siempre estoy presente dando lo mejor.

¿Quiénes integran su cuerpo multidisciplinario?

Nelson Gutiérrez (DT) y Caridad Martínez, que son la cabeza del grupo y de ahí vienen mis compañeros, como Marisol Landázuri, Ángela Tenorio, Yuliana Angulo, que fue la que me propuso que regrese a las pistas cuando estuve dos años parado; también hay gente joven como Anahí Suárez, y dos atletas colombianos como Anthony Zambrano (oro en los 400 metros planos en Lima) y Bernardo Baloyes (que no clasificó a la final de los 200 m planos). Todos ellos son mi familia, es un grupo y trabajamos todos juntos.

De ese Álex Quiñónez que se hizo conocer en los Juegos Nacionales 2008 al de ahora, ¿qué podemos esperar?

Yo no puedo afirmar ni prometer cosas que no puedo cumplir. Me gusta dar todo en cada competencia, no me gusta afirmarlo porque no sé lo que pasará mañana. Mañana puede pasar cualquier cosa, disfruto el momento y trato de dar lo mejor.

¿Recuerda sus inicios en Juegos Nacionales?

Yo comencé con el entrenador Jorge Casierra, que fue el que me sacó con el profesor Roberto Erazo y yo siempre estoy agradecido con ellos porque fueron los que me inculcaron este deporte, si no hubiera sido por ellos, no estuviera aquí. Estoy muy agradecido con el grupo que tengo.

¿Cómo califica el momento que vive el atletismo ecuatoriano?

(Risas) No me meta en esa candela. Lo único que puedo decir es que en Ecuador no solo hay fútbol. Hay muchos deportes que dan logros al país.

¿A quién dedica este triunfo?

Para mis dos hijas. Mi Chimuela, que le digo Alexia, y a Tathier, que recién nació el pasado martes; a mis entrenadores y la gente que me apoya.

¿Qué tal escuchar el Himno Nacional por la medalla de oro?

Fue una emoción muy grande. Te dan ganas de llorar, lo canté, grité y dije ¡Viva el Ecuador! con todo el corazón.

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