El peruano Fernando Acevedo, un histórico del sprint

Ya le falta poco para cumplir medio siglo de su mayor conquista en el atletismo, tanto por su valía técnica (la marca) como por el resultado de aquella carrera (la medalla panamericana). En aquellos comienzos de agosto de 1971, durante los Juegos Panamericanos en Cali, Fernando Acevedo concretó actuaciones notables, sobre todo sobre 400 metros llanos, que lo convirtieron en uno de los atletas peruanos más relevantes de la historia. Su récord de 45s.30 permanece imbatible y aún hoy se puede considerar una marca de standard internacional, en una de las pruebas más exigentes de la programación atlética.

            Hasta la aparición de Acevedo, el velocista peruano de mayor relevancia fue Gerardo Salazar, quien se alzó con los títulos sudamericanos de los 100 metros en 1949 y 1952, alcanzó la final panamericana del 51 y destacó en los Juegos Bolivarianos de ese mismo año en Caracas, ganando en 100, 200 y en el relevo corto.

            Nacido el 26 de julio de 1946 y proveniente de Chincha Alta, una provincia del sur de Lima, Fernando Héctor Acevedo Portuguez describió sus comienzos en una entrevista de hace algunos años con la BBC: “Desde que iba a las clases de educación física en el colegio, tenía facilidad para correr y saltar. Y los profesores me fueron llevando al atletismo, primero en mi zona y luego en Lima, donde entrené para alcanzar el alto rendimiento”.  También allí contó: “En colegio teníamos pista de tierra, corríamos en zapatillas o descalzado, la vestimenta era humilde. Como no teníamos tacos de partida, hacíamos huecos en la tierra para apoyar los pies y largar las carreras de velocidad. Pasamos necesidades, pero éramos jóvenes, felices, hacíamos las cosas con naturalidad y alegría”.            Acevedo, además, contó que “para mí, ingresar en el deporte significaba hacerme un poco conocido, tener mayores opciones de un camino profesional”.

            En aquellas temporadas de fines de la década del 60, Acevedo se convirtió en uno de los animadores de la velocidad en el escenario sudamericano junto a otros nombres que hoy son leyenda como el colombiano Pedro Grajales, el chileno Iván Moreno o el argentino Andrés Calonje. La pista del Parque Chacabuco, en  Buenos Aires, fue escenario de uno de sus primeros encuentros en oportunidad del Campeonato Sudamericano de 1967, donde el sprinter peruano cosechó sus primeras medallas: el bronce en los 100 metros con 10s5 y el segundo puesto en la posta 4×400, mientras quedó en las semifinales de los 200. Moreno, con 10s4 en el hectómetro, y Grajales en 200 y 400 fueron los campeones en esa oportunidad. Pocos meses antes, Acevedo también había concretado su debut en los Juegos Panamericanos, en Winnipeg, donde fue semifinalista tanto en 100 como 200 (10s59 y 21s7 sus marcas respectivas) e integró la posta corta de su país que terminó octava.

            Los Juegos Olímpicos de México representaban el gran desafío para aquella generación, en 1968. Acevedo se decidió por los 200 metros y atravesó dos rondas, con 21s02 en su serie y 20s78 en los cuartos de final. En las semis quedó 8° con 20s91, en una serie dominada por dos de los colosos de la época: el estadounidense John Carlos y el australiano Peter Norman. La final olímpica de los 200 en México quedó como uno de los hitos en la historia atlética, cuando otro estadounidense, Tommie Smith, ganó con récord mundial de 19s.83, delante de Norman y Carlos. Pero, mucho más, por lo sucedido después cuando –en el podio- exhibieron sus puños en alto, con los guantes negros. Smith y Carlos simbolizaban la adhesión a la lucha por los derechos civiles y fueron expulsados de la Villa Olímpica por la retrógrada dirigencia de esa época.

            Acevedo tuvo oportunidad de compartir momentos atléticos con ambos en temporadas posteriores, cuando entrenó por algún tiempo en los recintos universitarios de San Jose, California, donde también andaba otro fenómeno de esa década: Lee Evans. Este había llevado el récord mundial de los 400 llanos –cuando obtuvo el oro olímpico- a una marca considerada “estratosférica” de 43s.86 y que permanecería imbatible por dos décadas. “Entrené allí entre 1970 y 1972, estar con Evans fue algo maravilloso y me dio proyección para llegar a los siguientes Juegos Olímpicos”, describió Acevedo.

            El Campeonato Sudamericano de Quito, en 1969, marcó el reencuentro para la citada generación: esta vez Iván Moreno se proclamó en 100 y 200 con 10s6 y 20s9 respectivamente, quedando Acevedo como su escolta (10s6 y 21s0). Pero en la serie del hectómetro, y con el aprovechamiento de la altitud de la capital ecuatoriana, Acevedo fijó el récord de su país: 10s2. El argentino Andrés Calonje fue tercero en ambas pruebas (10s7 y 21s1) y se dio el gusto de ganar los 400 llanos, algo que ningún otro velocista de su país ha podido realizar desde entonces. Grajales fue cuarto en los 100 metros con 10s8 . La cosecha de Acevedo en ese Sudamericano se completó con el subcampeonato de la posta 4×100 (40s7) y una medalla de bronce en la 4×400. Semanas más tarde, todos viajaron para una serie internacional en Buenos Aires, donde el peruano fue el nombre dominante al ganar los 100 y 200 tanto en el clásico torneo Pierre de Coubertin (10s8, 21s7)) como en Bodas de Oro (10s5, 21s5).

            Y también Acevedo se constituyó en gran protagonista de los Juegos Bolivarianos de Maracaibo, en 1970: en los 100 y 200 metros, con 10s2 y 21s2, superando en ambas pruebas al gran velocista local Arquímedes Herrera, que ya estaba en los últimos tramos de su campaña. Acevedo completó un triplete, anticipando lo que sería su especialización en los tiempos siguientes, al marcar 46s.1 en los 400 llanos. Y en los relevos, los equipos peruanos, apuntalados por Acevedo, lograron las medallas de plata, detrás de Venezuela. A fines de la misma temporada, lo tuvimos nuevamente para la serie internacional en la Argentina, pero esta vez –con 10s4 en los 100 metros en el Coubertin- escoltó al sudafricano Isaac van Zyl.

            Fernando Acevedo llegó a punto para los Juegos Panamericanos, en Cali. La final de los 400 se disputó el 1° de agosto de 1971 y allí se concretó el esperado doblete estadounidense con John Smith (44s.60) y Fred Newhouse (44s08). Pero el velocista peruano logró la medalla de bronce con 45s.30, constituyéndose así en el primer atleta sudamericano del historial en correr la distancia por debajo de 46 segundos. El registro de Acevedo lo ubicó como el 6° atleta del ránking mundial de la temporada, detrás de cinco estadounidenses liderados por Smith. Este, proveniente de la famosa universidad de California-Los Angeles, asomaba como el gran favorito para los Juegos Olímpicos de Munich… pero se lesionó en la final. Su “desquite” llegaría décadas después, como entrenador, llevando a varios colosos del sprint –Maurice Green, Ato Boldon y Steve Lewis, entre otros- a las máximas conquistas olímpicas y mundiales.

            La aventura panamericana de Acevedo siguió a todo ritmo. En los 200 metros consiguió el cuarto puesto con 20s.69, fijando un récord sudamericano recién mejorado doce años más tarde por el brasileño Altevir Araujo. También en esa carrera Acevedo se topó con la primera clase mundial: el vencedor fue el jamaiquino Donald Quarrie con 19s.86 (en ese momento se informó de 19s8 que igualaban el récord de Tommie Smith), seguido por el estadounidense Marshall Dill y el triniteño Edwin Roberts, ambos con 20s39. La posta 4×100 de Perú alcanzó el 7° puesto y todavía mejor le fue a la posta 4×400 integrada por Jorge Aleman, José Siguas, Augusto Marchinaris y Acevedo: sus 3m.08s.53 todavía permanecen hoy como récord de Perú.

            Dos meses más tarde, Acevedo era local con el nuevo Campeonato Sudamericano y allí se dio el gusto de ganar los 200 y 400 metros, algo que ningún otro velocista de Perú ha logrado en el historial de esta competencia. En 200 marcó 21s2 y aventajó por seis décimas a Pedro Eduardo Bassart, un argentino que asomaba como gran proyecto y se retiró rápidamente de las pistas. Y en 400 también la ventaja fue amplia: 46s4 para el título, con el brasileño Joao Pedro Francisco (47s.9). Una tercera medalla, pero esta de bronce, llegó con el relevo corto.

            Su ilusión se concentraba en los Juegos de Munich, donde arrancó con promisorios 45s.80 en su serie.  Sin embargo, una lesión le impidió largar en cuartos de final. Los estadounidenses volvieron a acaparar los primeros lugares -44s66 para Vince Matthews, 44s80 para Wayne Collett- en una carrera disputada bajo un clima trágico, tras la masacre de los deportistas israelíes.

            Concentrado ya en sus estudios y en su inmediata carrera profesional, sus participaciones atléticas se fueron espaciando. Aún así volvió a representar a Perú en los Juegos Bolivarianos de 1973, en Panamá, donde retuvo su cetro de los 400 metros con 46s50 y fue subcampeón con la posta corta. Y cuatro años más tarde, en La Paz, ganó los 200 y 400 metros llanos de esos mismos Juegos con sorprendentes marcas, aún con el beneficio de la altitud: 20s82 y 45s43. Además fue subcampeón de 100 llanos con 10s43, su mejor registro electrónico y de la posta corta, y medalla de bronce con la 4×400.

            Diplomado en Educación Física, con posgrado en la Escuela de Entrenadores de Mainz (Alemania), Acevedo ejerció desde entonces en la preparación deportiva en distintos establecimientos como el Colegio Peruano Alemán Alexander Von Humboldt, en los equipos del Alianza Lima y en la Fuerza Aérea de su país.

Sus mejores registros personales

100 metros llanos (electrónicos): 10s.43 el 18-10-77 en La Paz (la marca permaneció como récord peruano hasta que Andy Martínez la llevó ahora a 10s28 el 22-4-16 en Tarija)

100 metros llanos (manual): 10s.2 el 4-10-69 en Quito

200 metros llanos (electrónicos): 20s.69 el 3-8-71 en Cali (la marca permaneció como récord peruano hasta que Andy Martínez la llevó ahora a 20s.58 el 24-4-16 en Tarija)

200 metros llanos (manual): 20s.8 el 1-4-72 en Santa Mónica

400 metros llanos (electrónicos): 45s.30 el 1-8-71 en Cali (fue récord sudamericano hasta que el brasileño Gerson Andrade Souza pudo mejorarlo con 45s21 el 16-9-82 en Rieti. Los 45s.30 se mantienen como récord nacional)

400 metros llanos (manual): 46s.1 el 1-9-70 en Maracaibo.

Indoor

60 metros llanos: 6s.83 el 1-3-78 en  Cosdorf

400 metros llanos: 48s.1 el 4-2-78 en Oviedo

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Edward, con 10s.33 y 20s.45 en EE.UU.

El velocista panameño Alonso Edward, recordman sudamericano y ex subcampeón mundial de los 200 metros, participó en el encuentro de figuras del sprint, disputado este