Guillermo Ruggeri, un argentino en la cercanía del "récord imposible"

El cierre de la última temporada en las pistas argentinas tuvo, como dato saliente, la progresión de Guillermo Ruggeri en los 400 metros con vallas, una prueba en la que tenía escasos antecedentes y donde sorprendió ahora. Primero, durante la Copa Nacional de Clubes al marcar 51s.26 y luego, el 24 de noviembre en la misma pista del CENARD, con 50s.85, registro que lo deja 5° en la lista nacional permanente.
Procedente de Maipú (Mendoza) y radicado en la capital argentina desde 2011, Ruggeri se había convertido en uno de los mejores decatletas del país. Pero también parece aproximarse a los récords nacionales de los 400 llanos (logró 46s.68 en el último torneo del año, el 10 de diciembre, y el tope es 46s.18 de Gustavo Aguirre desde 1998) y 400 vallas.
Justamente en los 400 vallas radica el más antiguo -y ya legendario- récord argentino. Fue obtenido por uno de los atletas más grandes de todos los tiempos, Juan Carlos Dyrzka, durante los Juegos Olímpicos de 1968. Repasemos: Dyrzka se había convertido en uno de los mejores especialistas del mundo, tras obtener la medalla de oro en los Panamericanos de 1963, en Sao Paulo. Pero sufrió una gran frustración -que atribuyó a su falta de competición internacional- en los Juegos Olímpicos de Tokio cuando, en las semifinales, se quedó en la partida, reaccionó tarde y terminó séptimo, lejos de sus registros. La oportunidad de revancha llegaría recién cuatro años más tarde, en México, y a esa altura Dyrzka ya era uno de los emblemas del atletismo argentino, acumulando numerosos títulos nacionales, sudamericanos e iberoamericanos, además del citado oro panamericano.
En una competición de extraordinario nivel -tal como fueron casi todas las de atletismo en aquellos Juegos en México- Dyrzka ganó su serie el 13 de octubre de 1968 con 49 segundos y 82 centésimas, convirtiéndose así en el primer sudamericano en la historia en correr los 400 vallas por debajo de los 50s, registro que por aquella época era de suprema calidad mundial. Y al día siguiente, invirtió apenas cuatro centésimas más (49s.86), quedando quinto en su semifinal, muy cerca de acceder a la prueba decisiva, en la cual el británico Hemery pulverizó el récord del mundo.
Los 49.82 de Dyrzka permanecen, desde entonces, intocables en las listas argentinas. Uno de los atletas que más “trabajó” sobre esta prueba fue Miguel Pérez, chaqueño, cuyo mejor registro fue 50s.59 el 13 de abril de 1997 en el torneo Guaita, en Chile. Allí Ricardo D’Andrilli -quien se especializaba en salto en alto y 400 con vallas- marcó 50s.66. Mejor aún le fue a Sebastián Lasquera, quien ganó el Sudamericano inaugural de la categoría u23 en Barquisimeto, en 2004, con 50s.48. Oriundo de Salta, asomaba como la gran promesa de la especialidad, pero se alejó del atletismo para dedicarse al canto y hoy lo vemos en los festivales y en su producción discográfica como una nueva figura del folk moderno.
En distintas entrevistas con medios de su provincia, Ruggeri (nacido el 26 de marzo de 1992) recordó su llegada al atletismo: “Antes jugaba al fútbol pero en mis primeras pruebas, en velocidad, me vieron condiciones para el atletismo y desde entonces me atrapó”. Participó en los Evita del 2008, fue guiado por el profesor Manuel Aidar en sus comienzos en Maipú y ya en 2009 lograba su primer título nacional de menores en Córdoba con 14s.56 para los 110 metros con vallas, además de ganar la Copa Nacional de Combinadas en el octathlon con 5.312 puntos.
Al año siguiente siguió su especialización en vallas y fue subcampeón de los 110 m. juveniles tanto en los Nacionales de Córdoba con 14s.96 como en los Juegos Binacionales de San Fernando (Chile) con 14s.71. Y se despidió de esa categoría u-20 con muy buenas actuaciones durante el 2011, selladas con los récords nacionales de 110 metros (14s.25) y decathlon (7.090 puntos). En esa temporada -mientras se radicaba en Buenos Aires, entrenando y completando sus estudios en el CENARD- logró las medallas de bronce del decathlon en el Panamericano Junior de Miramar (EE.UU.) y en el Sudamericano Junior de Medellín, y también el título de los 110 m. en los Binacionales de San Juan.
Desde aquel momento pareció orientarse al decathlon, donde ya compitió en seis oportunidades por arriba de los 7.000 puntos, siendo 7.298 su mejor producción durante los Odesur del 2014 (también tiene 7.498 con viento a favor, cuando quedó subcampeón nacional del 2015 en Mar del Plata). Entre sus principales actuaciones hay que citar el título del Sudamericano u23 de Sao Paulo 2012 con 7.203 puntos (fue subcampeón en el 2014 con 6.887) y la medalla de bronce de los Juegos Odesur en Santiago 2.014, cuando fijó los citados 7.298, escoltando a dos atletas de calidad internacional como el brasileño Luiz Alberto Cardoso de Araújo y el chileno Gonzalo Barroilhet. Ese mismo año, también fue medalla de bronce del Iberoamericano en Sao Paulo con 7.274, y campeón nacional individual en los 110 vallas (14s55) y 200 llanos (21s.75w).
Sus recientes producciones en los 400 llanos y 400 vallas le abren nuevos horizontes a su campaña atlética.
 

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