Horacio Estéves, una leyenda venezolana

Este 6 de julio, pero hace exactamente 80 años, nacía Horacio Estéves. Estaba llamado a convertirse en uno de los principales protagonistas de aquella legendaria generación de velocistas de la década del ’60. Tanto, que alcanzó el récord mundial de los 100 metros llanos…

Esteves provenía de Yaritagua, en el estado de Yaracuy, pero desde los diez años se trasladó con su familia a Caracas. Y cuando cursaba sus estudios secundarios en el Liceo Aplicación fue “detectado” como velocista por el padre de aquella generación, el recordado entrenador Ladislao Lazar.

Estéves llegó a brillar junto a Rafael Romero y Arquímedes Herrera como máximos exponentes de ese equipo, ganador de los títulos en casi todas las competencias continentales de su época.

Ya en los Juegos Centroamericanos y del Caribe disputados en 1959 en Caracas, Estéves logró la medalla de plata de los 100 metros con 10s.91, a cuatro centésimas del puertorriqueño Manuel Rivera. Y se llevó el título con el relevo corto que marcó 42s14.

El 21 de junio de 1960, el velocista alemán Armin Hary se convirtió en el primero en la historia en correr los 100 metros llanos en 10 segundos, exactos, con el cronometraje manual que todavía regía las competencias internacionales. Fue un Zurich, un verdadero hito. Semanas más tarde, en Saskatoon, esa marca fue igualada por el canadiense Harry Jerome. Pero Hary era el atleta en forma en ese momento y le añadió el título olímpico en los Juegos de Roma a dicho récord. Y también Estéves compitió en los Juegos, alcanzando la semifinal y marcando 10s.57 para un quinto puesto. En cambio, una de las lesiones -que lo iban a perseguir a lo largo de su campaña- le impidió integrar el relevo corto, donde Venezuela consiguió un meritorio quinto lugar.

Semanas después pudo participar en el primer Campeonato Iberoamericano, celebrado en Santiago de Chile, como integrante de la posta vencedora en 40s3 junto a Lloyd Murad, Emilio y Rafael Romero.

La temporada siguiente arrancó muy bien para Estéves, quien igualó el récord sudamericano de los 200 metros con 20s.8, el 4 de mayo en Caracas. Y fue puntal de la formación venezolana en el Campeonato Sudamericano de Lima, al ganar esa prueba en 21s.3, seguido por su compañero Arquímedes Herrera con 21s6 y el argentino Luis Vienna con 21s.8. En el cuarto lugar quedó el chileno Alberto Keitel -padre del luego gran campeón de los 90, Sebastián- y quinto fue el finalista olímpico José Telles da Conceicao, de Brasil. En los 100 metros, los venezolanos protagonizaron un duelo vibrante con triunfo de Herrera en 10s.6, la misma marca de Estéves, y medalla de bronce para Telles. Estéves completó su participación en ese campeonato con otros dos títulos: relevos de 4×100 y 4×400. Y también se mostró muy activo en los Juegos Bolivarianos, celebrados ese año en Barranquilla donde se llevó la medalla de oro de los 100 metros (10s.4) y ambas postas, además de escoltar a Rafael Romero en los 200 (21s4 y 21s5).

La nueva edición de los Centroamericanos y Caribe, esta vez en Kingston, eran el desafío central de 1962. Allí Thomas Robinson, de Bahamas, fue el campeón de los 100 metros con 10s4, seguido por Romero y Herrera, con el cubano -subcampeón olímpico- Enrique Figuerola en el cuarto lugar. Estéves terminó 6° con 10s6, pero contribuyó al título en la 4×100 donde Venezuela marcó 40s0, aventajando a fuertes equipos como Trinidad Tobago y Jamaica. Otra lesión, sufrida en las semifinales de los 100 metros, le impidió progresar en el Iberoamericano de Madrid, donde Venezuela cosechó un histórico triunfo por equipos y donde Rafael Romero fue el astro de la velocidad.

Los Juegos Panamericanos de Sao Paulo también constituyeron un virtual Mundial para los velocistas. Figuerola se proclamó campeón de los 100 metros (10s46), seguido por Herrera (10s59) y el estadounidense Ira Murchison -ex plusmarquista del mundo- con 10s62, quedando Estéves a sólo dos centésimas de la medalla. Pero sí la consiguió en la 4×100, dojnde el equipo venezolano (Héctor Thomas, Horacio Estéves, Arquímedes Herrera y Rafael Romero) logró el segundo puesto con 40s71, detrás de EE.UU.

Las pruebas evaluativas de Venezuela para los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964, habían comenzado muy bien. El 2 de agosto, en el entonces Estadio Nacional de El Paraíso, Arquímedes Herrera había fijado el récord sudamericano de los 100 metros en 10s.1, bajando en una décima el que compartían Telles y Rafael Romero. Y el 15 de agosto se disputó el Campeonato Nacional en el mismo escenario: allí Estéves triunfó con 10s.0, aventajando por tres décimas a Herrera y quedando Lloyd Murad en el tercer puesto con 10s6.

Estéves fue así el primer atleta venezolano en ostentar un récord del mundo, algo que a comienzos de esta temporada también ha logrado Yulimar del Valle Rojas en salto triple, en pista cubierta.

Lamentablemente, un desgarro le impidió acudir a la cita olímpica en Tokio, donde la posta venezolana volvió a brillar al colocarse entre las finalistas.

Graduado en Educación Física en el Instituto Pedagógico de Caracas, Estéves se desempeñó como docente en distintos centros: la Universidad Simón Bolívar, la Escuela Naval y el mismo Instituto, entre otros. Sufrió un ACV en 1995 y falleció el 25 de julio de 1996. Tuvo cuatro hijos y uno de ellos, Diógenes, también se ha lucido en las pruebas internacionales de atletismo, alcanzando un registro de 7.237 puntos en el decathlon, cuando logró la medalla de bronce de los Centroamericanos de 1998, en Maracaibo.

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