Rumbo a Cali (3) Juan Camilo Durán

De: Running Colombia
Juan Camilo Durán Durán siempre fue un apasionado por el baloncesto, deporte que practicó desde cuando tenía 10 años y que lo llevó a ser referente en los torneos en los que participaba con el Colegio Divino Niño, en Bucaramanga.
En el año 2009 se fue de intercambio a Canadá, donde cursaría el grado noveno y perfeccionaría sus dotes en el deporte de la ‘pelota naranja’. Pero un infortunado accidente durante una práctica, el 19 de julio del 2012, truncaron sus sueños de basquetbolista.
“En una práctica salté a lanzar y un muchacho tropezó, se me llevó las piernas y caí mal, lo que me ocasionó una fisura de cadera”, cuenta Juan Camilo Durán de aquel desafortunado accidente.
De inmediato tuvo que regresar a Colombia, donde le realizaron varios exámenes, para posteriormente empezar su recuperación. Sin embargo, el infortunio se ensaño con él  y volvió a sufrir otro golpe.
Los dolores eran cada vez más insoportables y en diciembre de ese mismo año le programaron la cirugía. Los hospitalizaron el 28 de diciembre, y mientras sus amigos se alistaban para celebrar el año nuevo, Juan Camilo entraba al quirófano, el 31 de diciembre, a las 10:00 de la noche.. Durante la intervención, los médicos detectaron, además de la lesión, que tenía una bacteria, lo que amenazaba con dejarlo en silla de ruedas para toda la vida. En los primeros días de enero del 2013 le realizaron cuatro cirugías más, una cada día de por medio, para tratar de eliminarla y comenzar un nuevo camino en su vida.
El deporte parecía un sueño truncado, más aún cuando a mediados de ese mismo 2013 la infección volvió a aparecer, como queriendo acabar no solo con sus sueños, sino con su vida. Sentado en una silla de ruedas, su padre, Juan Martín Durán, lo llevaba a la pista de atletismo, deporte que siempre quiso que practicara su hijo, que se empecinaba en ser basquetbolista.
Allí, en la deteriorada pista del estadio La Flora, se levantó de la silla, convencido de podía volver a caminar, contrario a lo que le decían los médicos. Y sí, el deporte rey, el atletismo, se convirtió en su mejor terapia. Mientras caminaba, miraba los entrenamientos de los que ahora eran sus nuevos compañeros.
El poder de Dios y las ganas de salir adelante lo pusieron frente a un partidor y a correr. Sí a correr, cuando hace algunos meses no podía ni caminar.
Totalmente recuperado, en marzo del 2014, el profesor Giovanny Vega vio en Juan Camilo y sus 1,80 metros de estatura aptitudes para las vallas y empezó a entrenar. Ya bajo las órdenes de Osnany García, el técnico cubano prefirió ponerlo a correr en 400 metros vallas y no en los 110 metros, debido a su pasado con la lesión en la cadera.
“El profesor consideró que podíamos trabajar la técnica más fácil en los 400 metros y no en los 110, que es mucho más exigente. Además pensamos en el Mundial de Menores y que podíamos lograr la marca mínima de clasificación.
Y con solo ocho meses de entrenamiento, un basquetbolista que estuvo a punto de quedar en silla de ruedas lograba el milagro: de caminar, de correr, de saltar vallas, y de clasificar  la cita mundialista de Cali 2015.
Sus marcas sorprendían a todos y lo llevaron a la selección Santander. Representó a su colegio en los Intercolegiados Supérate y ganó la medalla de oro, con una marca de 55 segundos y 62 centésimas. El Mundial estaba a tan solo 62 centésimas.
LLegó a la selección Colombia y estuvo en el Campeonato Suramericano de Menores, que se llevó a cabo en Cali, en noviembre de 2014. Allí terminó sexto y nadie le prestó atención. No era el campeón y en el deporte de alto rendimiento si no se gana…
Pero la hazaña estaba hecha, y así lo referenció en su momentowww.runningcolombia.com. Su marca de 54.95 lo metía en el Mundial de Menores. Los progresos siguieron y en el pasado Grand Prix Panamericano, que también se realizó en Cali, el 30 de mayo del 2015. Mejoró aún más su registro, esta vez con 54.08.
Ahora el Mundial está a la vuelta de la esquina y Juan Camilo considera que puede mejorar aún más. De hecho sueña con estar en la final y por qué no, pelear por una medalla. Y si lo dice Juan Camilo, que ha logrado y superado lo imposible, es mejor creerle.
Después del Mundial vendrán nuevos retos, pues empezará a estudiar Ingeniería Mecánica, gracias a la beca que se ganó por ser el campeón de Supérate Intercolegiados. A la par seguirá corriendo y saltando vallas, porque el atletismo le cambió la vida.
“No sabía nada del atletismo hace 13 meses. Dios me ha puesto acá, he dado lo mejor, vi una nueva oportunidad en mi vida y estoy para demostrar que todo es posible”, concluye Juan Camilo, nacido el 4 de abril de 1998.
 

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